Terra Alta, tierra de garnacha blanca.

Hoy día, Garnacha Blanca y la Terra Alta, forman un binomio inseparable que ha situado esta Denominación de Origen en los mercados nacionales e internacionales, por diversos factores que enumeramos a continuación. La Garnacha Blanca representa el 22% de la superficie de producción de la DO Terra Alta con unas 1.400 ha plantadas; que supone el 55% de la producción de vino de la DO Terra Alta es de esta variedad; esto significa el 90% de la producción en Cataluña, el 75% de España y se calcula que un tercio de la producción mundial se centra en esta comarca.

Un hecho importante que explica la buena adaptación de la Garnacha Blanca en Terra Alta es la climatología, de mediterráneo interior con influencias continentales, abundante insolación, escasez de lluvia e inviernos fríos. Destacan dos particularidades, por un lado el equilibrio entre los dos vientos dominantes en la zona, el Cierzo (viento seco de componente noroeste que actúa como un fitosanitario natural) y la “Garbinada” (marinadas de componente sur que mantienen las temperaturas moderadas durante las tardes de verano); y por otra, los veranos con variación térmica muy acusada entre el día y la noche. Estos aspectos climáticos no son ningún problema para la rusticidad de la Garnacha Blanca, al contrario, hacen que las plantas se adapten sin problemas y tengan una excelente maduración de la uva.

Los rasgos característicos de la Garnacha Blanca son: Planta vigorosa y de producción media, muy resistente a la sequía, al calor y se adapta a terrenos poco fértiles y pedregosos; muy resistente al viento, sensible al exceso de humedad y encharcamiento; uva media, grano pequeño-medio y de piel fina, Sensible al gusano de la uva. En cambio, en bodega es sensible a la oxidación, produce vinos alcohólicos. Tiene una acidez media-baja (aumenta en climas fríos). Apta para la crianza por buena evolución. Color amarillo dorado o paja, según el tipo de vinificación. Aromas de intensidad media, notas florales, afrutadas y herbáceas. En boca tiene una persistencia media y cuerpo. En resumen, se trata de una variedad rústica en el campo y muy delicada en el momento de la vinificación. En copa, es una variedad que no destaca por su intensidad olfativa, pero si por su paso por boca, intenso, estructurado y complejo, además de tener una buena aptitud para la crianza.
La Denominación de Origen Terra Alta, se identifica con un sello de calidad las botellas elaboradas con un cien por cien de Garnacha Blanca y que superen los ochenta puntos sobre cien de puntuación en el panel de cata.

La Terra Alta hace años que conoce bien su producto y que investiga las mejores maneras de degustarlo y promocionarlo. Y este trabajo de fondo empieza a dar sus frutos. Muestra de ello fue la exitosa edición del concurso internacional Grenaches du Monde, que la primavera del año pasado eligió a la comarca como escenario y que propició la llegada de cerca de 250 prescriptores de todo el mundo. “aunque todavía es muy pronto para cuantificar el aumento de ventas de los productores, sí podemos afirmar que, a nivel local, el concurso ha sido muy importante porque nos ha aportado una dosis extra de orgullo”, destaca el presidente de la DO Terra Alta, Joan Arrufí. “Cada día nuestros vinos son más conocidos, señal de que nuestro trabajo se está consolidando”, afegeix.No es extraño pues, que la Terra Alta sea una de las pocas regiones de la vitivinicultura mundial donde es posible encontrar una extensa gama de vinos varietales de esta vinífera que les ha hecho merecedores de un distintivo de garantía específico: Terra Alta Garnacha Blanca.